lunes, 17 de julio de 2017

De chingar y otras chingaderas





Escribo esto pensando en la Rial Academia de la Lengua Frailescana y, aunque no conozco a don Rubén López Cárcamo, me llama la atención un artículo suyo publicado en algún número reciente de la revista Areópago, dirigida por el buen amigo Roberto Molano Ríos. 

El pequeño relato se intitula “El chingolés” y data del 24 de febrero de 2001, por lo que no sabría, a ciencia cierta, si fue retomado de otra publicación o si se trata de la divulgación extemporánea o acaso póstuma de esa nota. Lo cierto es que me intereso en el artículo, del mismo modo como regularmente paso revista a lo que se difunde sobre del habla popular de los mexicanos y en particular sobre Chiapas.

Don Rubén López Cárcamo hace referencia al libro homónimo de un tal Pedro María Uzandiaga y Mendoza, y al de Jorge Mejía Prieto titulado “Así habla el mexicano”, en donde ambos autores dedican algunas páginas al tan traído y llevado “chingar”, el verbo más mexicano y popular de todos los mexicanismos reconocidos hasta hoy, al grado que es pan de cada día en el sur de Estados Unidos, es común su pronunciación en Centro y Sudamérica y ya se escucha, conforme a algunas de sus acepciones, en la propia España. 

lunes, 26 de junio de 2017

Don Armando de Tuxtla Chico



© Armando Parra joven. Discurso y copas.Tuxtla Chico, Chiaopas (c1958)
“Tuxtla Chico, tierra de Dios. En donde se acuesta uno y amanece’n dos”. Sí. Es decir: amanece en dos. Así reza la sentencia que inmortaliza a Tuxtla Chico, en Centroamérica, Chiapas, y el resto del país. Expresión que en verdad la identificó durante mucho tiempo y hasta bien entrada la segunda mitad del siglo pasado. 

Los peones de las fincas, los campesinos de las rancherías y luego los ejidatarios de los nuevos centros de población, siempre fueron los actores de una leyenda negra: siempre los analfabetas pendencieros de borracheras, disputas, reyertas y venganzas. 

Por ello hasta los años 70 en la cabecera municipal se escenificaron eventos innombrables, diversos, inusitados. Y ya no se diga en las noches de los caminos desiertos, o de las fiestas de rancherías y cantones, en donde los machetes y puñales eran portados al cinto, relucían siempre y provocaban mutilaciones y decapitados. Algunos hasta “buena fama” alcanzaron, ante su destreza con ellos, como hasta la fecha se dice de los antiguos vecinos de la ranchería Medio Monte.

lunes, 19 de junio de 2017

Frailesca, flores y cuetes

Qué a toda madre. Hoy se reúnen de nuez los de la Rial Academia de la Lengua Villaflorense, justo el sábado más próximo a la celebración del cristo negro, Señor de Esquipulas. Y escribo “villaflorense” sí, pues villaflorense es por lo pronto esta academia, aunque andando el tiempo frailescana tal vez será, para incorporar a los otros municipios de la región y honrar el título con el que fue nombrada desde su fundación, a principios del año 93, si no mal recuerdo.

Chingona la Rial y chingones sus formadores, en primer lugar porque varios son amigos míos (Marcoantonio, Jorgeluis, Juanjosé, Jorgegómez y Hugocorzo). En segundo porque le han entrado al desquite académico —quiero decir: al tú por tú con la Real Academia de la Lengua Española, con asiento en Madrid—. Y en tercero y principal lugar, por poner en alto el habla popular, no solo de Villaflor sino de toda la Frailesca; de los que nacimos y crecimos ahí, y en toda la franja meridional del Grijalva, desde Chicomuselo en parte y hasta Cintalapa incluso, pasando por Coita, San Fernando y Tuxtla.

lunes, 12 de junio de 2017

El Tenampa y La Concordia



© El famosísimo Tenampa. Servilleta de papel. Ciudad de México (2011)
Para Alma, Irma y Miguel Ángel

Supe del Tenampa y la Plaza Garibaldi por primera vez, cuando tenía once años, o tal vez menos. Por las fotografías que durante algún tiempo conservó mi padre, relativas a su única incursión a éste, el primer antro de mariachis, birria y tequilas del país.

 Fue extraordinaria e incluso inesperada su gira por la ciudad de México, pues nunca ha sido ordinario que las personas sencillas y de escolaridad escasa sean regidores de algún municipio. Cabal lo que le ocurrió a mi padre. Así que fue extraordinaria tal visita: el Ayuntamiento Cuxtepequense encabezado en los años 70 por Márbel Coutiño Guillén —previa venia y salvoconducto del Doctor Manuel Velasco Suárez, entonces gobernador de Chiapas— fue recibido por el Presidente de la República, el inefable Luis Echeverría Álvarez.

Supongo que emprendieron el viaje, aunque no me consta, con el fin de inscribirse al besamanos típico de esos años y agradecer al Entusiasta Señor Presidente, por si algo hiciera falta, la terrible inundación de nuestro pueblo, junto con sus mejores tierras, asiento y comarca de la pequeña ciudad de La Concordia.

lunes, 5 de junio de 2017

Biografías desde la Universidad

© Don César Corzo Espinosa a sus 50 y tantos. Archivo fotográfico de DCCE
Pensando en mis tesistas estrellas

Don Manuel de Jesús Martínez Vázquez (1913-2012), oriundo de Tuxtla Gutiérrez, tras 98 años de vida larga y fructífera, recién ha fallecido. Un gran hombre, un buen profesor de jóvenes y maestros, periodista y locutor, pero sobre todo, excelso cronista y relator de las tradiciones y costumbres tuxtlecas. 

Motivo más que elocuente para referir la importancia, la pertinencia de los estudios biográficos y la confección de las “historias de vida” de los más grandes; las y los más singulares personajes de la vida social, pública y privada; baluartes-ejemplos de la identidad económica, cultural e intelectual de Chiapas.

Fijo mi atención en esto, ante la evidencia de que las instituciones del gobierno, las universidades públicas y privadas, y los organismos y organizaciones sociales, nada, absolutamente nada hacen, ni han hecho respecto de la necesidad de disponer recursos para incentivar la elaboración de estudios biográficos, la publicación de textos relacionados, y la divulgación general, referida a éstas nuestras estrellas: las personas que profesional y vocacionalmente —o por altruismo y a título humanitario— dedican o dedicaron su vida y sus pasiones a construir, o a reforzar la construcción de Chiapas, desde su producción científica, sus creaciones artísticas, sus aportaciones tecnológicas y la promoción de la identidad cultural de esta tierra, entre otras diferentes opciones de vida.

lunes, 29 de mayo de 2017

Tanteado, tanteadito y tanteadón

   © Hhhmmm. ¡Pero qué ricas tortillas! Tuxtla Gutiérrez, Chiapas (2011)
—Oí, pero no lo vayes a cargar de pimienta ¿Viste?
—No. Le voy a poner un poquito.
—¿En grano?
—No, tía. Molido.
—¡Ah no! Entonces es mucho. Ponéle un poquititío. Lo que agarren tus tres dedos.

Esta y otras conversaciones parecidas son cotidianas en las cocinas de los hogares de Chiapas. Sobre todo en aquellas en donde hay señoras grandes, abuelas, pero también mujeres jóvenes, aprendices, nueras.


 De esta forma las matronas transmiten sus conocimientos a las más jóvenes, a quienes en verdad desean conocer el arte culinario, y en general a quienes con el tiempo aprenden a expresar las diversas formas lingüísticas que tiene Chiapas, para señalar con relativa exactitud, las porciones, medidas y tamaños de los menjurjes que solo entre cocineras entienden. Entre ellos los ingredientes de nuestros alimentos y bebidas, pero también, en general: sólidos, líquidos, granos, unidades, cantidades, porciones, concentraciones, muchedumbres, etcétera.

lunes, 22 de mayo de 2017

Vivir, aprender y enseñar

Hola hola. Muchachas, estudiantes de nuestra Facultad. Gracias por acompañarnos. Gracias compañeros profesores, profesoras, organizadores del evento, por invitarme a esta reflexión. Créanme que no sabía de la invención del Día Internacional del Docente por parte de la UNESCO… buen pretexto para reunirnos y expresar nuestras experiencias en el campo de la docencia universitaria.

Hace años, cuando terminé mis estudios de Sociología en San Cristóbal, el más valioso de mis profesores me dijo: toñocruz, esta es tu oportunidad. Han autorizado dos plazas temporales como profesores adjuntos y uno de ellos puedes ser vos. Podrías ser mi ayudante. Hacer carrera como profesor. Lo miré, y a bocajarro le respondí que no. No maestro. Sí voy a volver, se lo prometo, pero cuando la vida y el trabajo me hayan dado la experiencia y los conocimientos suficientes para enseñar. 

lunes, 15 de mayo de 2017

El beso de una princesa

© Chinita linda. Ciudad de Guangdong, China. 2013
Yo nací en una especie de país de hadas, duendes y pequeños demonios. Tuve nana, mi madre usó zapatillas nacaradas y atavíos que le ceñían la cintura; descendían en pliegues y le llegaban a la mitad de la pantorrilla.

Le gustaba visitar a Margot, la chica del único salón de belleza de toda la ribera. Mi padre usaba unos bigotes diminutos, siempre sombrero, zapatos boleados y pantalones bombachos con 
valenciana.

Recuerdo el collar de perlas de mi madre y de él su reloj suizo y su esclava de plata con incrustaciones de oro. El muro principal de la casa que habitamos por primera vez, estaba todo pintado con dibujos alegóricos: un leopardo yacía sobre el piso ensangrentado, mientras un guerrero negro, sudoroso y casi desnudo se disponía a descargar su lanza contra el león que se abalanzaba desde el peñasco de enfrente.

lunes, 8 de mayo de 2017

Colegio de Parvulitos

© Del colegio Juan XXIII, vestidas de gala. La Concordia, Chiapas (c1972)
De la mano de mi padre, lo recuerdo bien, esa mañana por primera vez iba a la Escuela de Parvulitos, una institución absolutamente nueva en aquel lugar aislado y apacible.

Antes sólo había existido la escuela primaria principal, la Miguel Hidalgo, y la Emiliano Zapata recién construida por el rumbo de don Justo Reyes, frente a la Casa del Pueblo. 

Así que ahora se inauguraba el primer kínder privado, con el apoyo de aquel presidente municipal afable y bonachón, precursor de la moderna agricultura en Los Cuxtepeques. Iba feliz a tomar mis primeras clases, pues para nada me parecían extrañas. Salín Abud, Marco Barragán y dos vecinos más grandes, ya tomaban clases con la Tía Teresita y eso me daba confianza.

miércoles, 26 de abril de 2017

Tuxtla, el mundo y sus nieves

© Nevero en azul y rosa. Pueblo Nuevo Solistahuacán, Chiapas (2010)
Tal como expreso en el perfil de mi bitácoraE: soy amante de todo. De las mujeres hermosas, de las flores, colibríes y el mar. Amo a mi familia y a los amigos; el trabajo, mis rottweillers, Pink Floyd y Eric Satie; el rock, el blues, algo de jazz y los helados de guanábana. Por esta última razón hasta la fecha, siempre que voy a un lugar diferente, invariablemente pruebo sus helados fresquecitos, sus nieves de antología.

Conozco y he relamido las nieves de naranja, guayaba, frambuesa y miel de caña de los Helados Coppelia en la rampa de La Habana. Los diversos y muy mexicanos de La Oaxaqueña, disponibles en cualquier esquina a lo largo y ancho del país. Los antiguos Santa Clara del estado de Hidalgo, presentes en las más renombradas plazas comerciales citadinas. Los muy típicos de rosas, pistaches, elote, fresa-limón y mamey de frente al templo colonial de Coyoacán. Los exquisitos sorbetes de la Heladería Santini de Lisboa, en Portugal. Y… ya ni se diga de los parisinos Berthillon de crema, yogurt, mantequilla y cajeta, o los de la Fontana di Trevi, en Roma. De nueces, champagne, arándanos, fresas y chocolate.