miércoles, 29 de marzo de 2017

Florentino en sus ensayos



Lo que padecemos en Chiapas y en México, es exactamente lo mismo que ocurre hoy a escala mundial: crisis prolongada, crisis profunda. Crisis económica, social, política, moral e intelectual. La globalización capitalista hunde sus garras en los estados nacionales, interviene nocivamente nuestras sociedades; incluso las pequeñas y apartadas comunidades rurales, campesinas e indígenas. Y sucede que los caminos para escapar de esta fatalidad se agotan. Sólo es posible construirlos, o rehabilitarlos desde abajo, con y para los que ahí habitan, los que aquí habitamos.

Esto pareciera decirnos el buen Florentino Pérez y Pérez, en su más reciente aportación didáctica, la que se suma a los nueve o diez libros de su autoría; éste, el que reúne sus reflexiones sobre la naturaleza del conocimiento, del lenguaje y de la cultura. Éste, que con la simple coloquialidad que le caracteriza, con su palabra fértil y su don de gentes —aunque en ocasiones con aquellas ideas y conceptos que invitan a desentrañar el sentido, el contenido y la esencia de las palabras—, hurga y escudriña, tanto preceptos, preconceptos y definiciones lúcidas, académicas, como las experiencias de su propia vida, sus viajes, amistades y lecturas…


Tan sólo para posicionar sus ideas, su pensamiento, en el ámbito de la imbricación profunda existente, entre naturaleza, ciencia y experiencia, triada que va, del conocimiento experiencial a la ciencia de los laboratorios, la estadística y el cálculo, para volver a las esencias de la naturaleza, al espíritu y a las sensibilidades humanas, a la estética, al arte y a la literatura.


Al Florentino, al Flore, al pedagogo, al maestro en didáctica y formación de individuos, al doctor en Administración Pública, pero sobre todo al profesor, al maestro y al amigo, yo en verdad le conozco desde mediados de los ochenta. Cuando como en tantas ocasiones él colabora con alguna institución educativa, mientras yo contribuyo a la formación de FORTAM, pionera institución del Estado local, abocada a la capacitación y en cierto modo tutoría de las administraciones municipales. Cuando con motivo de un congreso nacional sobre cultura popular y fronteras, nos encontramos para colaborar desde Chiapas en su organización. Ello no obstante que aquí mismo se afirma, que soy conocido por él, desde que apenas estudiaba la licenciatura, a través de mis primeros pergeños en las páginas fundadoras del nuevo periodismo chiapaneco, el Número Uno, del gran coleto fundador de diarios, don Jorge Díaz Navarro.


Y desde ahí conozco casi todas sus facetas, entre ellas ésta, la de escribidor y buen lector. Lectura y escritura que hoy, a pesar del largo transcurrir del tiempo y las múltiples innovaciones científico-técnicas, siguen siendo —la lectura y la escritura— las habilidades excelsas, centrales; las tecnologías e instrumentos idóneos para acceder al conocimiento. Para detenernos ahí y cultivarlo. Para amplificar su potencia y producir aquellas nuevas sapiencias, las que se supone deberían conducir a la humanidad a su prosperidad, a su felicidad y armonía. Y esto ocurre al nivel general, desde las perspectivas del Occidente flamante y del Oriente irredento. No así, desafortunadamente, en el caso de nuestras sociedades pobres, subdesarrolladas —africanas, americanas y asiáticas—, todas ellas de origen ágrafo y pre-escriturales, en donde leer y escribir es aún hoy, una cuestión accesoria.


El lenguaje articula al conocimiento y la cultura, afirma Florentino; los idiomas, las lenguas y las voces que desde su surgimiento en la garganta y en la lengua de sus primeros portadores, los transforma así mismos en personas, seres humanos, sujetos sociales y de la historia. Y desde ahí arranca Florentino sus reflexiones diversas; especulaciones que junto con las de los variados autores que trae a su discurso, integran este volumen.


Desde una crónica reflexiva sobre alguna conferencia académica, hasta dos ensayos verdaderamente conceptuales; desde muy variados epígrafes suculentos, citas bíblicas y de autor, hasta una carta al recordado maestro don Ángel Robles Ramírez; desde un diagnóstico y las líneas centrales de un modelo de intervención pedagógica, hasta una sabrosa crónica de viaje; desde un artículo cercano a la crítica cinematográfica, un prólogo y un control de lectura, hasta dos apuntes biográficos formales. Esto es, tal como advierte el amigo Florentino: cede a la tentación de expresar sus premisas intelectuales, evadiendo el “orden prescrito por los cánones literarios e ideológicos, asociados a la organización y a la exposición típica de los saberes”.


Aunque, para nuestra satisfacción y la suya, logra dar vida a su reto: con habilidad y maña, entreteje a partir de estos materiales, la urdimbre que produce finalmente un buen ensayo general. Reúne textos que a ratos bordean el ensayo literario y en veces el ensayo científico, este último provisto de las citas y el aparato crítico tradicional. Subdivide el contenido en dos secciones, segmenta cada una de ellas en sus varias partes constitutivas, llama a sus colegas a redactar los exordios de esas partes, incluye en cada porción la bibliografía consultada y, aunque hace falta un colofón o conclusión final, elabora una introducción general. Y claro, como era de esperarse, ello da como resultado, el ensayo sui géneris que aún faltaba a la escrituración del rumbo.


No por nada, al tiempo que sus textos están permeados de análisis, reflexión y vida, narran de poquito a poco, el tránsito desde los preceptos duros, conceptuales, acerca de la filosofía que ha acompañado la generación de los conocimientos occidentales, y las teorías que intentan explicar e incluso pontificar su producción y su innegable valor, hasta aquellas pequeñas muestras empíricas tangibles del saber ordinario, cotidiano; pasando por la crítica de las primeras, a la luz del nuevo pensamiento holístico, integral, relativamente subjetivista aunque profundamente humano; aquellas propuestas intelectuales —entre ellas las de algunos latinoamericanos— que incorporan los saberes de la vida cotidiana, la fenomenología ordinaria, la estética, la ética y la moral, e incluso la creatividad artística.


Y algo por demás extraordinario: que tales contribuciones alientan la posibilidad de salvar a la humanidad y al mundo… del caos, de la incomunicación comunicativa, del subempleo y la delincuencia, del consumismo atroz y de la sociofagia en curso, motores primordiales de la globalidad contemporánea, de la globalización y el capitalismo salvaje.


Dos ideas finalmente, amigos, encuentro igualmente substanciales: una, que explícitamente aunque a veces entre líneas, se observa en los textos la justa ponderación de la experiencia y los conocimientos ancestrales de los pueblos y comunidades campesinas e indias, incorporando incluso los diversos pensamientos mágicos, y dos, que todos los presentes, deberían aprovechar la oportunidad del descuento ahora, para comprar el libro y leerlo; o broncearse con él, o bien digerirlo a cucharadas y de poco a poco.


viernes, 24 de junio de 2016

Mi mujer, mi amante

Conozco a una mujer hermosa, la conozco de siempre o tal vez de antes. Ella es morena, pequeña, inteligente, esbelta. Tiene los ojos vivaces, los cabellos finos, la nariz respingada y su boca es diminuta… así de pequeña como toda ella, como sus manos de princesa ―frágiles y menudas—, como sus pies de niña. 

viernes, 10 de junio de 2016

UNACH, Rectoría y ley orgánica

De acuerdo con la normatividad interna de la UNACH, Universidad Autónoma de Chiapas, por estos días su Junta de Gobierno, máximo órgano de control institucional, habrá de divulgar la convocatoria para seleccionar, nombrar y ungir al siguiente rector de nuestra casa de estudios. Esto para que a más

viernes, 20 de mayo de 2016

De cantinas y cultura

Hace algún tiempo, conversando con Oscar Palacios, Oscar el escritor, el Premio Chiapas; litigando con él y otras entrañables personas, Florentino Pérez, Toño Durán y los dos Marcoantonios, apretujados alrededor de una mesa, no de las de 70 por 70 aunque cercanas a ellas, me comprometí a esto: a escribir lo que dictara esta memoria y lo que fuera encontrando sobre el ambiente, el

viernes, 13 de mayo de 2016

Racismo a nuestro pesar

Los de mi generación, siendo aún pequeños, no reparamos nunca en las formas y comporta­mientos racistas de nuestras familias, incluidos nosotros mismos. Me refiero a quienes fuimos niños a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, establecidos a lo largo y ancho del valle del Grijalva, la tierra caliente. Nos parecía la cosa más natural del mundo nombrar con

viernes, 6 de mayo de 2016

Madres, Mamacitas, Madrotas

Dedico este ensayo a los amigos de la Rial Academia de la Lengua Frailescana. Hace un año ya, que la Real Academia de la Lengua Española, por fin y por primera vez en su historia ¡Se saltó la barda! y quién sabe sino hasta el murallón… el interpuesto por los defensores de la pureza del idioma: puritanos, rígidos y conservadores. 

viernes, 29 de abril de 2016

Padre Hidalgo. Encarcelamiento y muerte

A solicitud expresa del respetable, me refiero a los dos o tres lectores de mis crónicas y remembranzas, hoy, a propósito de don Miguel Hidalgo y Costilla, precursor central del movimiento independentista mexicano, agrego al Decreto de Excomunión y a la Respuesta del padre Hidalgo ―ambos documentos publicados aquí, la semana pasada―, lo siguiente: a) Una pequeña cronología

viernes, 22 de abril de 2016

Fulminante excomunión de Hidalgo

Decreto de excomunión del padre Miguel Hidalgo y Costilla, redactado y firmado por el ministro Manuel Abad y Queipo (obispo de la diócesis de Michoacán durante el período de 1810 a 1815), divulgado mediante edicto público en Morelia (antiguo Valladolid) y demás parroquias de la diócesis, el 24 de septiembre de 1810. Fuente: Gazeta [Extraordinaria] de la Ciudad de México (Septiembre 28 de 1810. Núm. 112). pp. 807-813.

viernes, 15 de abril de 2016

Anís del mono

Fue coime de niño, y decía que a mucho honor. Ayudó a su padre cuando aún no terminaba la Primaria, cuando aquél se encargó de la cantina provista de billares de su tío Santiagón, don Santiago Ruiz Coutiño, quien dos o tres años antes la había inaugurado. Por las tardes y noches de sábados y domingos, aunque también algunas tardes de entresemana, él atendía los billares: dos preciosas mesas de caoba, pulidas, forradas de paño verde, provistas de bushacas de piel, tejidas, y marcadores tensados entre pared y pared. Atendía su servicio, llevaba las cuentas de los partidos, cobraba las cuotas y hasta servía las cervezas y refrescos de los jugadores.

viernes, 8 de abril de 2016

Desde mi insomio

Blanqui negra linda, anoche me enojé contigo levemente pues no cumpliste la parte que te correspondía en ese nuestro insignificante compromiso de estar cerca del teléfono de tus padres para escuchar el timbrazo de una primera llamada y luego los correspondientes a una segunda,  y entonces contestar mientras yo hice la parte que me tocaba, pero el enfado más fue conmigo por dejar a expensas de la cita fallida mi sosiego mi calma y mi comunicación contigo al grado que intenté otras veces aunque el teléfono de esa casa había sido interrumpido y eso fue después de pasar con aquel
amigo el de los abarrotes con quien saboreamos un helado de guanábana.