jueves, 24 de agosto de 2017

Cartas de nuestra Rosario.


Rosario Castellanos
En su XL aniversario luctuoso. In Memoriam.

Aunque ya es un libro conocido, apenas hace unos días terminé de revisarlo. Una maravilla editorial: el compendio de las cartas escritas por Rosario, Chayito, Chayota, nuestra Rosario Castellanos. Escritas a su amado y renuente Ricardo Guerra, en el lapso que va de julio de 1950 a diciembre de 1967; aunque a decir verdad, el texto sólo contiene una selección de ellas. Omite su correspondencia de 1958 a 1966. Cartas a Ricardo se intitula el volumen. Fue editado por Conaculta en su colección Memorias Mexicanas (México, 1996) y Elena Poniatowska se encarga del prólogo: introducción o pequeño ensayo donde procura facilitarnos la comprensión de la historia personal de Rosario, los ires y venires de su formación humanística y literaria, pero sobre todo, su fe a veces quebrantada por la perenne insensibilidad del hombre a quien ama siempre, hasta la ignominia.

Mil lecturas diferentes son posibles. Su historia, su vida, la evolución de su lenguaje; sus miedos, traumas y placeres. La raíz más antigua de algunos de sus personajes, el suplicio con que particularmente asume el amor. Sin embargo, me llama la atención cualquier cosa, la más nimia e intrascendente: su paso por la Tuxtla Gutiérrez de los conejos y su viaje de aquí hacia Chapatengo, un segmento pequeño de Los Cuxtepeques. La finca ganadera heredada de sus padres, a orillas del río Grijalva, tan sólo un nombre en la geografía de Chiapas, un lugar al que, a principios de los años cincuenta del siglo pasado, sólo era posible llegar con caballos, bestias y carretas jaladas por bueyes.

lunes, 14 de agosto de 2017

Circos, encanto y magia

© Aunque se encabronen, me encantan. Circo Atayde. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas (2010)
Durante mi niñez, al pueblo nunca llegaron circos que anunciaran su presencia con desfiles de bailarinas, acróbatas, payasos y “fieras”, como hacen en las ciudades de buen tamaño. Casi de la noche a la mañana levantaban sus dos o cuatro mástiles, sus toldos de fantasía y la inmensa y redonda mampara, pues no llegaban a carpas.

Coronaban los postes con bocinas y banderas multicolores, echaban a andar su planta de luz, prendían los foquitos como cucayos y comenzaba la fiesta. Desde los altavoces anunciaban que el circo ya estaba ahí, mientras el payaso de naríz colorada y sonrisa eterna alegraba la entrada.

—Niños y niñaaas ­­­­­—se ­­­­­oía una voz como las del box por la radio­—. Señoras y señoreees. Jóvenes y señoritaaas. ¡Ya llegó el circooo! ¡Ya llegó la diversiooon. Somos El Circo de Tres Palos, para servir a Usted. Ya estamos instalados junto al parque central. Traemos caballos, monos, y perros amaestrados. Malabaristas, trapecistas y trepadores. Traemos al payaso Migajitas y a un elenco de preciosas bailarinas. La función da inicio a las siete de la noche. Sieeete de la noche en puntooo. Niñas y niños, un tostón. Adultos uno cincuenta. ¡Ya llegó el circooo! Ya llegó la diversiooon. Niños y niñaaas…

lunes, 24 de julio de 2017

Racismo a nuestro pesar

Los de mi generación, siendo aún pequeños, no reparamos nunca en las formas y comporta­mientos racistas de nuestras familias, incluidos nosotros mismos. 
Me refiero a quienes fuimos niños a finales de los cincuenta y principios de los sesenta, establecidos a lo largo y ancho del valle del Grijalva, la tierra caliente. 

Nos parecía la cosa más natural del mundo nombrar con las palabras “indio”, “chamula”, “muco” y “cushte” a quienes no vestían ni hablaban como nosotros, así sus ropas fueran más elegantes que las nuestras, y confundiéramos a oaxaqueños con guatemaltecos.

Sabíamos que “bajaban” de la tierra fría, de Los Altos o de La Sierra y que allá vivían a sus anchas. Que venían a trabajar como asalariados en las labores agrícolas, o a “alquilar” tierras de labor bajo el régimen de aparcería. Acampaban en las fincas y en los ejidos entre junio y julio para sembrar maíz, frijol y calabaza, y luego entre noviembre y enero, regresaban a sus pueblos con provisiones y plata.

lunes, 17 de julio de 2017

De chingar y otras chingaderas





Escribo esto pensando en la Rial Academia de la Lengua Frailescana y, aunque no conozco a don Rubén López Cárcamo, me llama la atención un artículo suyo publicado en algún número reciente de la revista Areópago, dirigida por el buen amigo Roberto Molano Ríos. 

El pequeño relato se intitula “El chingolés” y data del 24 de febrero de 2001, por lo que no sabría, a ciencia cierta, si fue retomado de otra publicación o si se trata de la divulgación extemporánea o acaso póstuma de esa nota. Lo cierto es que me intereso en el artículo, del mismo modo como regularmente paso revista a lo que se difunde sobre del habla popular de los mexicanos y en particular sobre Chiapas.

Don Rubén López Cárcamo hace referencia al libro homónimo de un tal Pedro María Uzandiaga y Mendoza, y al de Jorge Mejía Prieto titulado “Así habla el mexicano”, en donde ambos autores dedican algunas páginas al tan traído y llevado “chingar”, el verbo más mexicano y popular de todos los mexicanismos reconocidos hasta hoy, al grado que es pan de cada día en el sur de Estados Unidos, es común su pronunciación en Centro y Sudamérica y ya se escucha, conforme a algunas de sus acepciones, en la propia España. 

lunes, 26 de junio de 2017

Don Armando de Tuxtla Chico



© Armando Parra joven. Discurso y copas.Tuxtla Chico, Chiaopas (c1958)
“Tuxtla Chico, tierra de Dios. En donde se acuesta uno y amanece’n dos”. Sí. Es decir: amanece en dos. Así reza la sentencia que inmortaliza a Tuxtla Chico, en Centroamérica, Chiapas, y el resto del país. Expresión que en verdad la identificó durante mucho tiempo y hasta bien entrada la segunda mitad del siglo pasado. 

Los peones de las fincas, los campesinos de las rancherías y luego los ejidatarios de los nuevos centros de población, siempre fueron los actores de una leyenda negra: siempre los analfabetas pendencieros de borracheras, disputas, reyertas y venganzas. 

Por ello hasta los años 70 en la cabecera municipal se escenificaron eventos innombrables, diversos, inusitados. Y ya no se diga en las noches de los caminos desiertos, o de las fiestas de rancherías y cantones, en donde los machetes y puñales eran portados al cinto, relucían siempre y provocaban mutilaciones y decapitados. Algunos hasta “buena fama” alcanzaron, ante su destreza con ellos, como hasta la fecha se dice de los antiguos vecinos de la ranchería Medio Monte.

lunes, 19 de junio de 2017

Frailesca, flores y cuetes

Qué a toda madre. Hoy se reúnen de nuez los de la Rial Academia de la Lengua Villaflorense, justo el sábado más próximo a la celebración del cristo negro, Señor de Esquipulas. Y escribo “villaflorense” sí, pues villaflorense es por lo pronto esta academia, aunque andando el tiempo frailescana tal vez será, para incorporar a los otros municipios de la región y honrar el título con el que fue nombrada desde su fundación, a principios del año 93, si no mal recuerdo.

Chingona la Rial y chingones sus formadores, en primer lugar porque varios son amigos míos (Marcoantonio, Jorgeluis, Juanjosé, Jorgegómez y Hugocorzo). En segundo porque le han entrado al desquite académico —quiero decir: al tú por tú con la Real Academia de la Lengua Española, con asiento en Madrid—. Y en tercero y principal lugar, por poner en alto el habla popular, no solo de Villaflor sino de toda la Frailesca; de los que nacimos y crecimos ahí, y en toda la franja meridional del Grijalva, desde Chicomuselo en parte y hasta Cintalapa incluso, pasando por Coita, San Fernando y Tuxtla.

lunes, 12 de junio de 2017

El Tenampa y La Concordia



© El famosísimo Tenampa. Servilleta de papel. Ciudad de México (2011)
Para Alma, Irma y Miguel Ángel

Supe del Tenampa y la Plaza Garibaldi por primera vez, cuando tenía once años, o tal vez menos. Por las fotografías que durante algún tiempo conservó mi padre, relativas a su única incursión a éste, el primer antro de mariachis, birria y tequilas del país.

 Fue extraordinaria e incluso inesperada su gira por la ciudad de México, pues nunca ha sido ordinario que las personas sencillas y de escolaridad escasa sean regidores de algún municipio. Cabal lo que le ocurrió a mi padre. Así que fue extraordinaria tal visita: el Ayuntamiento Cuxtepequense encabezado en los años 70 por Márbel Coutiño Guillén —previa venia y salvoconducto del Doctor Manuel Velasco Suárez, entonces gobernador de Chiapas— fue recibido por el Presidente de la República, el inefable Luis Echeverría Álvarez.

Supongo que emprendieron el viaje, aunque no me consta, con el fin de inscribirse al besamanos típico de esos años y agradecer al Entusiasta Señor Presidente, por si algo hiciera falta, la terrible inundación de nuestro pueblo, junto con sus mejores tierras, asiento y comarca de la pequeña ciudad de La Concordia.

lunes, 5 de junio de 2017

Biografías desde la Universidad

© Don César Corzo Espinosa a sus 50 y tantos. Archivo fotográfico de DCCE
Pensando en mis tesistas estrellas

Don Manuel de Jesús Martínez Vázquez (1913-2012), oriundo de Tuxtla Gutiérrez, tras 98 años de vida larga y fructífera, recién ha fallecido. Un gran hombre, un buen profesor de jóvenes y maestros, periodista y locutor, pero sobre todo, excelso cronista y relator de las tradiciones y costumbres tuxtlecas. 

Motivo más que elocuente para referir la importancia, la pertinencia de los estudios biográficos y la confección de las “historias de vida” de los más grandes; las y los más singulares personajes de la vida social, pública y privada; baluartes-ejemplos de la identidad económica, cultural e intelectual de Chiapas.

Fijo mi atención en esto, ante la evidencia de que las instituciones del gobierno, las universidades públicas y privadas, y los organismos y organizaciones sociales, nada, absolutamente nada hacen, ni han hecho respecto de la necesidad de disponer recursos para incentivar la elaboración de estudios biográficos, la publicación de textos relacionados, y la divulgación general, referida a éstas nuestras estrellas: las personas que profesional y vocacionalmente —o por altruismo y a título humanitario— dedican o dedicaron su vida y sus pasiones a construir, o a reforzar la construcción de Chiapas, desde su producción científica, sus creaciones artísticas, sus aportaciones tecnológicas y la promoción de la identidad cultural de esta tierra, entre otras diferentes opciones de vida.

lunes, 29 de mayo de 2017

Tanteado, tanteadito y tanteadón

   © Hhhmmm. ¡Pero qué ricas tortillas! Tuxtla Gutiérrez, Chiapas (2011)
—Oí, pero no lo vayes a cargar de pimienta ¿Viste?
—No. Le voy a poner un poquito.
—¿En grano?
—No, tía. Molido.
—¡Ah no! Entonces es mucho. Ponéle un poquititío. Lo que agarren tus tres dedos.

Esta y otras conversaciones parecidas son cotidianas en las cocinas de los hogares de Chiapas. Sobre todo en aquellas en donde hay señoras grandes, abuelas, pero también mujeres jóvenes, aprendices, nueras.


 De esta forma las matronas transmiten sus conocimientos a las más jóvenes, a quienes en verdad desean conocer el arte culinario, y en general a quienes con el tiempo aprenden a expresar las diversas formas lingüísticas que tiene Chiapas, para señalar con relativa exactitud, las porciones, medidas y tamaños de los menjurjes que solo entre cocineras entienden. Entre ellos los ingredientes de nuestros alimentos y bebidas, pero también, en general: sólidos, líquidos, granos, unidades, cantidades, porciones, concentraciones, muchedumbres, etcétera.

lunes, 22 de mayo de 2017

Vivir, aprender y enseñar

Hola hola. Muchachas, estudiantes de nuestra Facultad. Gracias por acompañarnos. Gracias compañeros profesores, profesoras, organizadores del evento, por invitarme a esta reflexión. Créanme que no sabía de la invención del Día Internacional del Docente por parte de la UNESCO… buen pretexto para reunirnos y expresar nuestras experiencias en el campo de la docencia universitaria.

Hace años, cuando terminé mis estudios de Sociología en San Cristóbal, el más valioso de mis profesores me dijo: toñocruz, esta es tu oportunidad. Han autorizado dos plazas temporales como profesores adjuntos y uno de ellos puedes ser vos. Podrías ser mi ayudante. Hacer carrera como profesor. Lo miré, y a bocajarro le respondí que no. No maestro. Sí voy a volver, se lo prometo, pero cuando la vida y el trabajo me hayan dado la experiencia y los conocimientos suficientes para enseñar.